
Y en aquel pequeño desliz...
Diciendo lo que dije...
Parecía que todas las miradas se convertían en ojos de gato...
Mi amigo, mi hermano y los amigos de mi amigo me miraron fijamente y hasta el gato del chino que paseaba por allí.
Me miro fijamente añadiendo un sonoro miao como punto, coma y reproche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario