Treinta años despues separan mi vida de mi anterior vida en la calle del olvido...
Es el dolor de una agonia agridulce...
De un recuerdo fundido en años...
En tiempos donde creímos en los reyes magos y donde todavía la figura del ser rojo y barrigón y blanco no asaltaba nuestras navidades...
Tiempos de Mortadelos y Filemones pasados y presentes y donde yo con un amigo de Santoña nos tronchabamos de risa al ver al buen Filemon como salia disparado por un cohete enganchado en la nariz...
Tiempos oscuros y claros...
De contrastes y sin malicia.
Tiempos de ratoncitos Perez que dejaban cuentos debajo de la cama.
Tiempos de la gallina Caponata y el caracol Perejil.
Tiempos de Fofo, Fofito y Milikito...
Fotos hechas algunas en blanco y negro y solo dadas por la vida en sus verdaderos colores...
El zapatero que ya no hace zapatos...
El relojero que se retiro y ya no controla el tiempo...
El polvo que pise y ya no piso...
Los recuerdos de mi memoria que ya no me pertenecen por unos segundos...
Sin saberlo...
Ayer encontré al niño que yo fui...
Ayer lo encontré moribundo...
Muerto...
Podrido en una esquina de mis recuerdos...
Con toda su inocencia me dijo...
Has cambiado...
¿Ya no es lo que eras?
Y termino muriendo en mis brazos...
Y en mis pensamientos...
Mientras este triste humano...
Este objeto del pasado se difuminaba perdido en humo ,recuerdos y sustancias sutiles...
Ahora suelo pasar por esa calle e intento encontrar al niño que yo fui.
Pero lo único que veo son barrenderos que mojan el suelo donde murió hace tiempo ya...
El niño de mis recuerdos...
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