Después de nacer recorrí tres mundos...
Uno era una ciudad con grandes edificios donde un palacio de oro nocturno delimitaba la costa y la hacia suya.
El segundo era un mundo verde donde campos, montañas alturas y rampas formaban laberintos arbóreos algunos cuajados de higueras dulces y otras.
¡No tanto!
El tercer mundo era un mundo de pescadores.
Y la mar.
Nuevamente la mar.
Otra vez la mar.
Y el monumento a Juan de la Cosa.
Uniendo presente, pasado y futuro.
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